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LA NUEVA INDUSTRIA DE LA VOZ

La nueva industria de la voz

Andrés Vargas García

Creador de contenido desde 1997. Inicia su carrera en el negocio del entretenimiento trabajando con las cadenas de Tv más importantes de Latinoamérica. Socio en FCB & FiRe desde 2019 es responsable de clientes como: Coca-Cola Company, Kimberly Clark, Clorox, Netflix, Fox Studios, Sony Channel, entre otros.

Le pedimos cosas a Siri o Alexa, escuchamos cada vez más gente hablando en una plataforma que antes era solo de música y por más que se ha anticipado por décadas la muerte inminente de la radio, ésta sigue más viva que nunca.

La nueva industria de la voz presenta su mayor innovación en la manera en que nos entrega el contenido.

A pesar de que entes como el CNI en España recomendó deshabilitarla, Siri es esa voz cada vez más humanizada que responde a miles de órdenes y preguntas, haciéndonos pensar que cada vez está más cerca el día en que la historia futurista de Spike Jonze:

«HER», donde Joaquin Phoenix es Theodore, ese hombre que se enamora de la voz de Scarlett Johansson quien es una asistente virtual llamada Samantha, ya no sea ciencia ficción. Y pasará porque cada vez son más los artefactos que empiezan a responder a las ordenes de Siri, Alexa, Google Assistant y todos los demás que están por venir. Preguntarle a la nevera si queda cerveza será normal, incluso ante una respuesta negativa, se le va a poder pedir que compre más y ella lo hará. En 60 minutos estarán en la puerta. Igual podrá pasar con el Microondas que además buscará y dictará una receta para preparar en él, o la lavadora que advertirá del exceso de jabón, lo cual sería fantástico para mí.

Pero lo más sorprendente es que la batalla seguro será en cuantos aparatos, sean o no producidos por Apple, Amazon o Google, están presentes sus asistentes como productos independientes que agregarán aún más data a estos gigantes de Internet para conocernos mejor.

Este uso de una voz omnipresente, hace que las miradas vayan ahí, haciéndonos ignorar el poder de nuestra propia voz. Una que es tan diferente de cualquier otra como una huella digital y que es realmente la cual detona todo este universo de posibilidades artificiales y de ventajas tecnológicas.

El hecho de que la voz tenga este poder, es el que ha permitido que la radio no muera. Solo que ha cambiado su manera de ser entregada, de interactuar con los oyentes y de encontrar las audiencias en donde realmente hace diferencia, para poder seguir tan viva como siempre.

Un buen ejemplo es La Kalle en Colombia, que no es una radio normal. Es una estación que programa música regional mexicana, vallenatos y algo de reggetón, o sea lo más popular de la música popular. Pero tiene una particularidad importante, no solo se emite por FM, sino también por Televisión Digital Terrestre. Ésta estación llega a todos los rincones del país en calidad HD sin necesitar ningún tipo de suscripción. Se puede ver en TV y escuchar en los carros. Este formato además carga con mucho contenido hablado que divierte, entretiene e informa. Este es solo un ejemplo de cómo puede evolucionar la radio que hemos escuchado siempre a un modelo híbrido en cuento a su distribución que le da más alcance y por consiguiente lo hace rentable al seguir siendo un medio dependiente de los anunciantes.

Las radios ahora conservan cada vez más su señal en vivo como un punto extra de contacto, porque su verdadera presencia está en la web. Solo hay que ver el excelente contenido de NPR en Youtube y los mega eventos de iHeart Radio para entender que la relación con el oyente es mucho más amplia y que esta parte de la industria de la voz entendió para donde iba la audiencia.

Pero no es posible entender este renacer de la industria de la voz sin reflexionar del nuevo auge del podcast. Un formato que nació con el iPod y que vino a tener relevancia global después de que éste casi que se transformara en una pieza de museo.

A simple vista uno podría pensar que para Spotify es más rentable hacer que la gente pase tiempo escuchando contenido producido por ellos mismos que música, sobre la cual tiene que pagar regalías. Pero parece que no fue su propio impulso el que llevó al resurgir del Podcast, sino que este le cayó como anillo al dedo. La gente necesita que le cuenten historias, quiere escuchar a otros seres humanos haciendo chistes, contando anécdotas, leyendo noticias o impostando la voz para fingir ser otras personas. Quieren conocer otros rincones del mundo narrados por historiadores y viajeros, biografías de personalidades, puntos de vista sobre algún deporte, que hay de nuevo en cine y por supuesto en música.

El gran reto será mantener este modelo sin que los productores de podcast se cansen de solo monetizar su producto a través del Crowdfunding, o de las menciones dentro del contenido. Resolver esa inquietud marcará el gran paso futuro para poder asegurar su permanencia, pero sobretodo su calidad. Youtube no va a dejar de recibir videos de la gente, pero nunca estos videos alcanzarán la calidad de Netflix o HBO; si el podcast no quiere terminar siendo un montón de audios amateur, deberá encontrar un modelo de negocio atractivo para los productores de contenido que quieren apostarle en serio.